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LA TROMPETA DE JERICÓ

¿Aceite de colza?

¿LA VERDAD SOBRE EL ACEITE DE COLZA?

Índice

    Aceite de colza

    Esta semana vuelvo a la carga y lo hago con algo serio y que se engloba en las conocidas como teorías de la conspiración. Quiero adelantar que la información que presento es el resultado de todas las fuentes consultadas y aunque algunas puedan sonar muy oscuras, os invito a que le echéis un vistazo. Por hacer un pequeño adelanto, si creemos a estas fuentes, estaríamos hablando de un claro ejemplo de guerra química o alta negligencia en España, un asunto muy turbio en un año muy importante de nuestra historia: 1981. Os adelanto que va a ser una entrada larga, pero voy a intentar tocar el tema con mucha seriedad, tratando de no obviar detalles importantes. Vamos allá.

    LA VERSIÓN OFICIAL

    El 1 de mayo de 1981, aparece en los medios de comunicación una nueva y desconocida enfermedad,  alrededor de la periferia de Madrid, la cual se propaga posteriormente a diversas zonas del territorio nacional. La enfermedad es inicialmente bautizada como neumonía atípica (y durante algunos días también como legionella), pero al tiempo cambia su nombre por el de síndrome tóxico y finalmente síndrome del aceite de colza. Un nombre que ha quedado grabado a fuego en nuestras cabezas y al que se acusa de haber provocado 1.200 muertos y más de 30.000 enfermos.

    El asunto adquiere un cariz tan serio que incluso la Organización Mundial de la Salud (OMS) interviene, reconociendo la posibilidad de que se hubiesen dado casos previos con anterioridad a mayo. Incluso el prestigioso Center for Disease Control de Atlanta pasó a analizar y a tomar control sobre lo que estaba ocurriendo.

    DE LA NEUMONÍA AL PRODUCTO TÓXICO

    Inicialmente, el origen de la enfermedad se le atribuye a un mycoplasma pneumoniae, una bacteria que viaja por el aire y se transmite por vía respiratoria. Pero ante las numerosas informaciones que salen a la luz, al final esta teoría se modifica señalando que se trataba de la ingestión de un producto tóxico. Es cuando se hace público que se están vendiendo aceites comestibles de colza importados, los cuales estaban originariamente destinados a la producción de acero pero que acaban siendo desviados para consumo humano. Se trata de una estafa a hacienda, de manera que aprovechan unas tasas arancelarias inferiores para el aceite industrial para luego transformarlo en aceite de consumo.

    Jesus Sanchez Rof
    El ministro de sanidad del momento, Jesús Sancho Rof, quien describió la enfermedad como un «bichito»,

    Normalmente, para provocar que estos aceites no sean comestibles, se les añaden unos compuestos conocidos como anilinas, los cuales le dan un color que hace que no sea apetecible al consumo (este proceso se llama desnaturalización). Como lógicamente un aceite así es difícil que sea comprado por el usuario, en España le añadían unos compuestos para re-naturalizarlo (el proceso contrario). Estas sustancias añadidas son conocidas como anilidas. Tras varias investigaciones, se señala que las anilinas y las anilidas son las causantes del envenenamiento masivo.

    A partir de este momento, los responsables de esta venta son criminalizados e irán a prisión. Pero esta versión oficial hace aguas para muchos investigadores.

    ¿ACEITE DE COLZA?

    Y es que casi 4 décadas después el asunto sigue rodeado de polémica. Y son muchas las teorías que señalan que el aceite de colza fue simplemente un chivo expiatorio y no el verdadero causante de la epidemia. Demos algunos datos al respecto.

    Aceite de colza
    Centenares de garrafas del supuesto aceite tóxico fueron requisadas por el gobierno y canjeadas por aceite de oliva. El aceite de colza cargó con el sambenito de la enfermedad.

    Son varias las autoridades sanitarias que señalan la imposibilidad de que la transmisión de la enfermedad haya sido por vía aérea, al verse que los casos de contagio se han dado en pequeños grupos y no en lugares masificados y encima en áreas geográficas distantes entre sí (demostrándose que la mayoría de estas personas no tenía ningún contacto entre sí).

    A modo de otro ejemplo, el director del Hospital del Rey de Madrid, Antonio Muro, apoya el informe de la autopsia de una de las víctimas de “neumonía atípica” en las que se señala la reacción del organismo ante un tóxico, llegando a la conclusión de que la muerte ha sido causada por un elemento ingerido por vía digestiva.

    Ante estas y otras evidencias, comienza a producirse un revuelo mediático que pese a los desmentidos del gobierno, la situación parece descontrolarse. Se sospecha que se está ocultando información de forma deliberada. Y cuando la tesis del contagio por vía respiratoria es inviable, aparece por arte de magia en los medios de comunicación el mencionado aceite de colza. Ya había cabeza de turco. Pero como veremos la tesis del aceite iba a sufrir varios reveses.

    Por ejemplo, la oficina para Europa de la OMS, emitió un informe señalando que no había podido reproducir la enfermedad en el laboratorio a partir de las muestras de aceite consideradas como tóxicas. Además, los síntomas de una intoxicación por anilinas (el compuesto que dice que se añadió al aceite y que causó la epidemia), son conocidos desde hace mucho tiempo y ninguno de ellos coincide con los que padecen los enfermos. Y las dosis encontradas en los aceites analizados son tan bajas que no pueden ser las causantes de las enfermedades.  Además, al ser los síntomas iguales en los enfermos, induce a pensar en la homogeneidad del tóxico consumido, algo que las muestras de aceite de colza analizadas desmiente, debido a su heterogeneidad (origen y tipo de aceite).

    Por dar más ejemplos, varios doctores de la Comisión de Investigación Epidemiológica, comienzan también a criticar las tesis oficiales, argumentando que tras registrar y analizar los nuevos casos, éstos no cumplen con el patrón de distribución y retirada de los aceites del mercado, por lo que desvinculan la epidemia totalmente del mismo. A nivel geográfico también se da una inconsistencia, pues un mismo aceite catalogado como tóxico es vendido en varias provincias, sufriendo los efectos sólo en algunas zonas de una. Y a esto hay que sumar que en algunas familias, ocurre el contagio de una persona y el resto, que consume el mismo aceite de colza, no sufre ningún efecto.  Estudios posteriores señalan que el síndrome tóxico sólo afectó a un 7 por 1000 de los que realmente consumieron el aceite, algo que dice poco del mismo. Además de señalarse que estas prácticas con el aceite llevaban años produciéndose.

    Antonio Muro
    Antonio Muro, uno de los principales investigadores del envenenamiento. A los pocos días señaló que el aceite no era el responsable. Su incansable labor le llevó muy lejos en la investigación.

    En definitiva, estos investigadores señalan claramente que el aceite no fue la causa. Pese a esto, el gobierno seguirá negando cualquier desvío de la tesis del aceite e invierte importantes cantidades de dinero en justificar que fue el mismo. Pero si no lo fue, ¿qué diablos causó la epidemia?

    UN TÓXICO EN LA ENSALADA

    Partamos señalando que se asegura que miembros del CESID (servicio de inteligencia), se dedican a ir recabando información sobre el asunto y llega a la conclusión de que podría tratarse de un ensayo de guerra química. ¿Guerra química? Por cierto este informe jamás verá la luz pública. Avancemos un poco más.

    LAS INDAGACIONES DEL DOCTOR MURO

    Y aquí entra en escena el anteriormente mencionado Antonio Muro, director del Hospital del Rey de Madrid. No convencido por las tesis oficiales, llevará a cabo investigaciones por otros cauces, llegando a casi poder predecir cuándo y dónde se producirán los brotes. ¿Cómo? Pues tras una ardua investigación preguntando tanto a los enfermos como a familiares y analizando los informes forenses de las víctimas, descubre un patrón: El síndrome está relacionado con la venta de hortalizas en mercadillos ambulantes alrededor de Madrid. Al ser el tiempo de actuación del tóxico muy rápido, va relacionando el mercadillo con las zonas de nuevos brotes. Y tras otras pesquisas, llega a la conclusión de que el tóxico se ingiere en la ensalada y tras indagar un poco más y observar que no es el aceite el causante, llega al elemento estrella: El tomate.

    tomate tóxico
    El tomate, producto al que apuntan casi todas las voces discordantes con la teoría oficial del aceite.

    Una vez identificado, sigue realizando sus encuestas epidemiológicas a las familias, buscando los lugares donde compraron estos productos. Posteriormente acude a los puntos de venta e intenta adivinar el suministrador de los tomates. Así va indagando entre los mayoristas hasta que consigue descifrar los conductos de venta y dar con la empresa matriz del problema: Agrupamar, con origen en Roquetas de Mar (Almería).

    Por cierto, el abogado defensor de los acusados por la colza, señaló que cuando se intentó investigar más a fondo a Agrupamar, la misma empresa fue liquidada a toda velocidad y se perdió el rastro. Parece que consiguieron localizar a los agricultores implicados, pero la falta de interés por parte de la justicia y diversas presiones evitaron una investigación más profunda.

    Un ejemplo de estas presiones lo vemos en que la propia investigación le costó el puesto a Antonio Muro. Pese a su brillante y arduo trabajo en descubrir la verdad del síndrome tóxico, fue destituido pronto de su cargo por rechazar las teorías del aceite. Pero pese a este contratiempo, su incansable labor y su afán por conocer la verdad y curar a los enfermos, le llevaría a seguir investigando por su cuenta y con sus medios. Nadie le hizo caso. Sus comentarios, rechazando la postura oficial, parece que fueron molestos para alguien. Según se ha dicho, si se le hubiera hecho caso, se podrían haber aplicado una serie de medicamentos efectivos a los enfermos y haber disminuido muy considerablemente el número de víctimas.

    EL COMPUESTO DEL ENVENENAMIENTO

    Por dar otras pistas sobre el compuesto, diversas fuentes señalaron con posterioridad que vistas las lesiones en los afectados (ataque a pulmones, piel y posterior neuropatía), el mismo podría tratarse de un organofosforado. Otras fuentes señalaron que podía ser un nematicida añadido a los tomates (un plaguicida químico bastante tóxico).

    Andreas Faber-Kaiser, apuntó en su obra «Pacto de Silencio», que lo que envenenó a los españoles fue una mezcla de compuestos, fundamentalmente fenamiphos e isofenfos, ambos vendidos por la casa farmacéutica Bayer (la de las aspirinas) bajo el nombre de Nemacur y Oftanol. Estos plaguicidas/pesticidas son distintos a los demás porque se aplican en la tierra y a través de ella accede por la raíz a la planta subiendo por ella.

    Oficialmente, al paso de un cierto tiempo, el componente pierde su poder tóxico y el tomate puede ser consumido. Entonces uno podría pensar que los tomates que supuestamente provocaron la enfermedad, habían sido recogidos antes de lo que se debía, estando todavía el componente tóxico muy presente en ellos (y más cuando se dice que el poder tóxico del mismo crece al entrar en la planta durante su tiempo de actuación). Por lo tanto, se podría pensar en una negligencia por parte del agricultor.

    cambio01
    Portada de la revista cambio 16, en la que acusa directamente a la empresa Bayer de haber envenenado a España. Bayer se querellaría contra la revista pero al final acabaría pagando una fuerte suma de dinero para que la misma cambiase su postura (algo que se señala que ocurrió).

    Pero esta teoría flaquea por una importante razón. ¿Qué más le daba al gobierno decir que fueron unos agricultores, en vez de ser tan pesados con el aceite pese a las pruebas contradictorias? Algunos han querido ver que es más fácil cargar la culpa a unos estafadores del aceite que a una gran multinacional como Bayer. Además por la vía del aceite se descubre un fraude alimenticio, pero por la vía del tomate se engloba una imprudencia temeraria tras la que se puede esconder un error dirigido (así podría explicarse la postura oficial del gobierno).  Pero independientemente de esto hay algo más.

    El hecho de que los organofosforados (u organotiofosforados, que viene a ser fósforo y azufre juntos), sean sustancias conocidas como agentes agresivos de la guerra química, hace sospechar y mirar hacia las altas esferas. Y las mismas, al rechazar categóricamente toda desviación del aceite de colza y desentendiéndose de un problema que afectaba a un número muy considerable de víctimas, invitan a pensar que estaban ocultando algo. Y ocultar algo en un tema tan serio no demuestra precisamente algo bueno. Se acusa a estas autoridades de haber firmado un pacto de silencio al respecto.

    Pero hay algo que es aún más terrible. Y es que desde un tiempo temprano de la aparición del síndrome, el doctor Muro y otras personalidades señalaron el modo en el que se podía curar a los enfermos por ser su intoxicación por organofosforados. Ninguna autoridad sanitaria ni política le hizo caso. Y esto sólo provocó el agravamiento de la enfermedad. Un desastre sanitario.

    Nemacur Bayer
    Nemacur, uno de los principales compuestos organofosforados a los que se acusa de ser el causante del envenenamiento masivo.

    ¿Pero de dónde y quién pudo venir realmente esta intoxicación? Veamos otra teoría que se menciona, yendo para ello a Torrejón de Ardoz, y concretamente a la base estadounidense.

    TORREJON DE ARDOZ

    Para explicar la teoría que apunta a EEUU y a la base de Torrejón de Ardoz es necesario que rebobine un poco, explicando unos hechos totalmente desconocidos para el público común.

    A primeros de 1981, antes de que salga a la luz el primer caso de colza en los medios, se produce una enfermedad no determinada en la base estadounidense de Torrejón de Ardoz. Investigaciones posteriores, demuestran que se han producido ingresos hospitalarios de personal de la base por tales razones en enero y febrero, cuyos casos clínicos son muy similares a los del famoso síndrome tóxico.  Ante esta onda epidémica, EEUU responde evacuando en aviones a los afectados estadounidenses y llevándolos tanto a EEUU como Alemania, a lo que siguió una renovación casi completa del personal de la base. Pero los enfermos españoles ligados a la base, 131 según el diario El país, son ingresados en hospitales españoles.

    La rumorología se dispara y se producen varias manifestaciones ante la base por parte de vecinos de la zona. La tensión es tal, que hasta el mismo alcalde de Torrejón de Ardoz es apartado del cargo (siendo expulsado por su propio partido al año siguiente). Con el fin de acallar todos los rumores, las autoridades tapan como pueden los hechos y se intenta evitar que este suceso se relacione con los brotes posteriores.

    ¿QUÉ OCURRIÓ EN TORREJÓN?

    ¿Qué ocurrió en la base? Luego daré algunas teorías, pero sea lo que fuese, EEUU era el primero en querer taparlo. Y si quería taparlo era por el simple hecho de que se le relacionase con experimentos de guerra química en suelo español, algo prohibido y que podía dar al traste con su reputación. Pero hay más.

    Diario 16 colza
    Fragmento de la portada del periódico Diario 16, en la cual relaciona el síndrome tóxico con la base estadounidense de Torrejón de Ardoz.

    Si recordáis, estamos en 1981 y ese año era decisivo que España entrase en la OTAN. ¿Os imagináis que hubiese pasado a nivel de calle si un contagio por guerra química hubiese salido a la luz? Podéis haceros a la idea de la opinión pública se habría echado encima del gobierno y habría rechazado cualquier adhesión a los EEUU. Y esto para los intereses geo-estratégicos de los EEUU, con la URSS aún vigente, era inaceptable.

    Pero si seguimos con los hechos, anteriormente mencioné que el Centro de Control de Enfermedades de Atlanta investigó el síndrome tóxico.  Hay dos cosas que me gustaría mencionar al respecto. La primera es que hubo algunas personas que definieron estos hechos “como asignar la autopsia al asesino”. Y lo segundo, resulta llamativo que tras un viaje de la Comisión de Investigación Epidemiológica Española a EEUU, su directora, Susana Sanz, al regresar a España volviese muy alterada y renunciase a sus propósitos de investigación. Se ha dicho que llegó incluso a recomendar que personal ligado a la investigación hiciera las maletas y se marchase. Parece de nuevo que se investigase lo que se investigase, el culpable tenía que ser el aceite.

    TEORÍAS ALTERNATIVAS

    Llegados hasta aquí y tras haber narrado diversos hechos, toca presentar varias teorías que he leído por la red y en varios libros.

    ¿DESCUIDO EN TORREJÓN?

    La primera pregunta que cabe hacerse es: ¿Qué diablos pasó en Torrejón de Ardoz? La respuesta más simple y directa apunta a que hubo un escape accidental a la hora de probar armamento bacteriológico. Uno podría hasta plantearse la teoría de que no fuese accidental, pero con lo que había en juego para EEUU en España, dudo que hubiesen querido correr el riesgo. También cabría pensar que fuera un sabotaje, pero independientemente todo apunta a que fue un serio contratiempo no planificado por los yanquis.

    OTAN 1981 España
    ¿Hubo alguna relación entre la entrada en la OTAN y el síndrome tóxico? Algunos investigadores, los cuales apuntan a EEUU como origen de la epidemia, señalan que hubo grandes presiones para taparlo todo, puesto esto podría haber provocado el total rechazo popular a la entrada en la misma

    La siguiente pregunta es qué relación hubo entre los hechos de la base y el posterior brote, el tristemente asignado al aceite de colza. Aquí hay multitud de teorías.

    El hecho del componente añadido a los tomates fuese un elemento utilizado en la guerra química, vuelve a depositar las sospechas en EEUU. Algunos han querido simplificar y señalar que consistió en un nuevo tipo de pesticida, pero el tratamiento de esto por parte de las autoridades y el secretismo y las presiones a los investigadores casi lo descartan de inmediato. Si realmente hubiese sido el uso negligente de un pesticida, se habría sabido sin problema. Algo gordo había detrás.

    Y del espectro de teorías, os cito una defendida por el abogado defensor de los acusados por vender aceite de colza, Jesús Castrillo. El mismo defiende que con la intoxicación de tomates tóxicos tratados con organofosforados, se trataba de inducir una epidemia más amplia y extendida, cuyos síntomas abarcasen y agravasen a la de Torrejón de Ardoz y que al propagarse por amplias zonas, provocasen que los sucesos de la base fuesen uno más entre un amplio abanico.

    Así que toda la mentira generada en torno a la investigación buscaba ocultar los sucesos de la base y que por lo tanto se culpase a EEUU de ello, y más cuando la futura entrada de España en la OTAN estaba en juego. Por no añadir que el ensayar con armas bacteriológicas es contrario a la legalidad internacional y violaba los acuerdos bilaterales de las bases firmados entre España y EEUU. Y esto no sabemos si con consentimiento o sin el mismo por parte del gobierno español.

    De ser cierta esta teoría, estaríamos ante uno de los mayores fraudes y conspiraciones del siglo XX español. Un envenenamiento provocado para ocultar unos intereses de estado. Miles de muertos y afectados de por vida por eso. Triste y lamentable.

    Andreas Faber Kaiser
    Andreas Faber-Kaiser, escritor cuyo trabajo de investigación posterior le ha llevado a publicar una de las principales obras al respecto del síndrome tóxico.

    ¿NEGLIGENCIA AGRÍCOLA?

    Respecto a la teoría que mencioné antes de la negligencia del agricultor, quiero puntualizar varias cosas. Como dije, qué más da que se hubiera reconocido esta negligencia, es más esto habría permitido actuar de un modo eficaz contra los miles de envenenados del proceso. Es más, incluso la Bayer, principal acusada por vender el compuesto tóxico en forma de pesticida, podía haber alegado que el uso indiscriminado del mismo por parte de los agricultores había sido el causante del problema.

    Pero la empresa germana no actuó así. Quiso por todos los medios tapar su relación. Y más cuando a la par de estas investigaciones, se supo que la farmacéutica había vendido unos medicamentos por error infectados con el VIH (Sida). Puedo imaginar que se señalada como la causante de estos dos errores podía haberle costado la vida a la compañía. Es por esto que pese a querellarse contra aquellos medios que señalaban que la cusa del envenenamiento masivo de España era por productos suyos, luego pagó importantes sumas de dinero a los mismos para que “modificasen” sus puntos de vista. Y esto es muy esclarecedor…

    ¿EXPERIMENTO DE GUERRA QUÍMICA?

    Ligado a lo anterior, hay una teoría más dura. Algunos sugieren que se trató de un simple experimento químico con el fin de probar un nuevo compuesto.  A los que creáis que la CIA no es capaz de esto, os doy varios ejemplos: El primero y principal tuvo lugar en 1951 en Francia, cuando se envenenó el pan con un nuevo compuesto alucinógeno (LSD o algo similar) en el pueblo de Pont-Saint-Esprit, causando varios muertos y centenares de afectados. En Marruecos en 1959, la comercialización de productos con un compuesto tóxico dejó miles de paralíticos. Luego tenemos los múltiples casos de envenenamiento por Anthrax (Carbunco) o la operación Whitecoat, por la que se probaron multitud de compuestos sobre población, oficialmente voluntarios, pero que luego se demostró que ni se daba toda la información sobre los riesgos ni tampoco todo el mundo sabía lo que estaba ocurriendo.

    CONCLUSIÓN

    Como suele ocurrir, se decidió actuar ante este problema creando una comisión. Y como tantos otros ejemplos en la historia de España, a la misma no se la dotó de medios suficientes y fundamentalmente se dedicó a marear la perdiz, dejar que el tiempo pasara y no esclareció la verdad (incluyendo el no escuchar a algunos de sus miembros, los cuales señalaban a los tomates). He podido leer varios comentarios que vienen a señalar que por un lado los medios oficiales se dedicaron a falsear la investigación centrando todo en el aceite y que por otro se impidió por todos los medios la investigación de los compuestos organofosforados.

    Síndrome Tóxico
    Mapa actualizado con casos registrados por envenenamiento tóxico en España. Fuente: https://sindrometoxico.wordpress.com/tag/sindrome-toxico/

    Pese a todos los canales de investigación, los medios oficiales apuntaron al aceite sin poder explicar cómo se creaba la enfermedad. Los “especialistas” antiaceite fueron incapaces de desarrollarla en laboratorio, algo muy extraño. Como justificación, se dijo que era algo nuevo. Pero al apuntar a las anilinas/anilidas, se obvió que por ejemplo ya existían experimentos que reflejaban que las mismas no eran tóxicas salvo que se consumiesen cantidades astronómicas, algo que ninguna víctima del síndrome tóxico hizo.

    Llegados hasta aquí, sólo me queda mencionar a las víctimas, las cuales sufrieron y sufren las secuelas de este terrible envenenamiento. Ante la multitud de quejas y protestas, se buscó un sistema de compensación económico por parte del estado. Aun así parece que las indemnizaciones han tardado décadas y que no todo el mundo las ha cobrado.

    Lo lamentable, es que para poder optar a ella, todo enfermo debió ser catalogado como enfermo del aceite de colza. O el enfermo aseguraba haber consumido este aceite, o por lo que he podido leer, no era incluido en el plan de indemnizaciones. Así que os podéis imaginar que con este plan, muchos optaran por mentir con el tal de recibir una compensación. Pero este no fue el único gasto, ya que el Plan Nacional de Gasto, invirtió varios centenares de millones de pesetas en asegurarse de que la causa fuera el aceite contaminado. Un dinero que a la luz de los hechos, es básicamente un intento de tapar lo que ocurrió.

    Por cierto, la principal beneficiaria del asunto de la colza fue la industria aceitera española la cual no pasaba por su mejor momento. Al destruir la credibilidad pública de los aceite de colza (consumidos por un porcentaje considerable de la población), los aceites de oliva de grandes marcas dieron un salto. Curiosamente ante el “renacer” de esta industria, fueron varias las multinacionales que acabaron comprando a las aceiteras españolas años más tarde.

    Afectados colza
    Afectados por el síndrome tóxico. El hecho de no querer reconocer que la enfermedad muy posiblemente viniera de un compuesto organofosforado, provocó que no se les aplicase el correcto tratamiento y que muchos afectados empeorasen y muriesen.

    Y ya para cerrar, otro ejemplo más que demuestra hasta qué punto las autoridades pueden darle la espalda a su población, es que hubo médicos que señalaron maneras de curarlo, pero se ha dicho eso era admitir que el envenenamiento no era por el aceite, así que dejaron morir a multitud de españoles. Las voces más conspiranoicas, las cuales apuntan a un ensayo de armas químicas contra la población, señalan que otro aspecto para no llevar a cabo la curación, lo encontramos en que así el experimento no hubiera podido llevarse a cabo (demasiado terrible para creerlo).

    Realmente a pesar de todo lo escrito, no estoy en posesión de la verdad, pero no hace falta ser un lumbreras para señalar que todo pinta muy mal y para demostrarnos lo fácil que es engañarnos. Dicen que una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad. Me imagino que en un futuro, todos los libros seguirán diciendo lo mismo y cuando una persona en el siglo XXII lea al respecto, sólo encontrará referencias a la colza en los libros oficiales.

    Sirva esta entrada como homenaje a las víctimas y a aquellas personas que lucharon incansablemente por descubrir la verdad.

    Nos vemos la semana que viene.

    BIBLIOGRAFÍA

    Como ya dije al principio, dejo a continuación varias fuentes consultadas al respecto. Como tema serio que es, os pido que por favor indaguéis al respecto y que saquéis vuestras propias conclusiones (hay mucho material en la internet). Sólo así podrá acercarse uno a vislumbrar lo que realmente ocurrió.

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