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LA TROMPETA DE JERICÓ

Los PRÍNCIPES ELECTORES del SACRO IMPERIO

EL GRAN PODER DE LOS PRÍNCIPES ELECTORES

Los príncipes electores en el sacro imperio romano germánico

Esta semana viajamos al Sacro Imperio Romano Germánico para hablar de los Príncipes Electores. ¿Cuál era su función principal? ¿Qué papel jugaron los mismos a lo largo de los siglos? ¿Qué estados fueron considerados electores? Veamos.

¿QUIÉN ELEGÍA A LOS EMPERADORES?

Los emperadores del Sacro Imperio eran elegidos a partir de los votos de una serie de príncipes electores, conocidos en alemán como “Kürfursten”. Los mismos, se reunían y votaban, eligiendo en primera instancia al “Rey de Romanos”.  Este cargo equivalía a una especie de Rey de Alemania, un paso previo a convertirse en emperador del Sacro Imperio. Para este último paso, durante siglos fue necesario la coronación por parte del Papa de Roma.

Veamos el recorrido de los electores.

EL ORIGEN DEL ELECTOR DURANTE EDAD MEDIA

Debemos partir de las diferentes tribus germánicas y sus coaliciones o acuerdos para elegir un rey o monarca que los dirigiese. Un buen ejemplo inicial lo encontramos en el pueblo franco. En un inicio, tanto los francos occidentales como los orientales siguieron este principio de monarquía electiva. Tiempo después, los francos occidentales implementarían un sistema basado en la monarquía hereditaria.

Pero los orientales, germen de lo que serían los territorios alemanes del imperio, seguirían con el sistema electivo. Poco a poco, el derecho de voto se restringiría hasta acabar en manos de un número reducido de miembros ligados a la corte. Los mismos solían proceder de las 5 tribus más importantes en el imperio: francos, sajones, bávaros, suabos y turingios. Por desgracia, este proceso de elección no está claro durante la Alta Edad Media. La razón principal es la falta de fuentes fiables al respecto. Y ante este problema, los historiadores no terminan de ponerse de acuerdo.

El germen de lo que devendría como el órgano de los príncipes electores surgiría durante la dinastía sajona de los Otones, en el siglo X. En ella, los emperadores gobernaban con el apoyo de cuatro cancillerías, dirigidas por cuatro grandes cancilleres. Así tenemos el Gran Canciller de Alemania, el Gran Canciller en Italia, el Gran Canciller en la Galia y Arlés (o Borgoña) y el Copero, una especie de mayordomo real. Los cargos estaban controlados por los gobernantes de Maguncia, Colonia, Tréveris y Bohemia respectivamente.

coronación de otón i el grande sacro imperio
Coronación de Otón I el grande. Con él comenzó la dinastía sajona de los Otones, la cual se apoyaría en cancillerías, germen de los príncipes electores.

Como veremos, los cuatro acabarían con el tiempo convirtiéndose en príncipes electores. Con posterioridad se sumarían las tres siguientes figuras: El mayordomo mayor, ostentado por el Palatinado (territorios alemanes alrededor del río Rin), el Gran Mariscal en manos de Sajonia y el Gran Chambelán en manos de Brandemburgo (a partir de mediados del siglo XIII, cuando se extinguió el linaje de los suabos). Ya en el siglo XVII, se crearía otro cargo, el de Gran Tesorero el cual estuvo en manos del Palatinado o de Hanover.

Si se observa, es posible trazar un paralelismo entre los cargos y las principales tribus que formarían el sacro imperio. Pero veamos una particularidad. Pese a que el cargo del emperador era electivo, el cargo de sus electores era hereditario. Este detalle, aunque sufriría modificaciones, provocó situaciones curiosas. Por ejemplo, movimientos destinados a evitar la extinción de un linaje cuando no había descendientes directos.

¿Existen ejemplos de este pre-sistema colegial de elección basado en cancillerías? Sí, destacando el siglo XII, con monarcas como Lotario II, Federico I Barbarroja y Otón IV.  Pese a ello, este sistema de 6-7 nobles con un poder preeminente en la elección del emperador seguía sin estar definido. Y la falta de regulación provocó problemas en el proceso de elección como veremos enseguida.

PROBLEMAS CON LA ELECCIÓN DE EMPERADOR

En 1197, falleció el emperador Enrique VI. Una parte de los príncipes del sur del Imperio eligieron a Felipe de Suabia como sucesor, mientras que príncipes de norte y noroeste eligieron a Otón de Brunswick. El conflicto estaba servido y pronto se extendió por Europa, incluyendo a Francia e Inglaterra. El papado aprovechó para señalar que era él quién debería tener la última decisión en la elección imperial. Así, el Papa tenía la última palabra en la ratificación de un candidato, un poder importante.  Pero como en tantos otros ejemplos medievales, el asunto se arregló mediante la guerra. La misma comenzó favorable para Felipe, pero al final Otón fue victorioso, quien se convertiría en emperador con el nombre de Otón IV.

Pero con independencia del resultado, este hecho demostró que era necesario crear un sistema centralizado de elección. Y los primeros intentos se desarrollaron en la primera mitad del siglo XIII, en las conocidas como Constituciones de Frankfurt de 1220 y 1232. En ellas se diferenciaría entre electores espirituales y temporales y se incluyeron una serie de derechos ostentados por los príncipes electores.

En un primer momento, el sistema planteado era más complejo. La idea inicial partía de la elección de una serie de candidatos imperiales por parte de los electores. Después, los electores deberían llegar a un acuerdo sobre uno en concreto. Tras esto, elevarían al elegido a una serie de magnates imperiales, los cuales ratificarían al candidato. Debido a lo complejo del proceso, se decidió simplificarlo, aceptándose el candidato elegido por los electores.

Pero este sistema llevaría a un problema en 1257, año en el que las crónicas ya hablan de siete príncipes electores. Tras la muerte de Guillermo de Holanda, surgen dos candidatos al trono imperial: Ricardo de Cornualles y el castellano Alfonso X el sabio. Cada uno obtuvo el apoyo único de 3 electores, mientras que ambos obtuvieron el voto del rey de Bohemia. Este empate generó discordia y al final para salir del entuerto fue elegido emperador Ricardo de Cornualles. Pese a ello, el sistema de elección volvía a mostrar ciertas deficiencias.

Alfonso X de Castilla el Sabio
Alfonso X de Castilla, apodado el Sabio. Intentaría convertirse en emperador del Sacro Imperio, pero fracasaría en la tarea.

Por citar otro ejemplo, en 1314 volvió a darse otra doble elección con Federico de Habsburgo y Luis IV o Ludovico IV de Baviera. La falta de acuerdo provocó una guerra, en la cual saldría victorioso Luis, siendo coronado como emperador del Sacro Imperio. Hacían falta una solución y la misma llegaría en el siglo XIV.

LA DECLARACIÓN DE RHENS DE 1338

La inestabilidad que causaban elecciones como las que vimos antes no pasó desapercibida en el imperio. Diversas personalidades elevaron quejas, ya que las consecuencias del problema solían traer división, guerras e inestabilidad. Y para poner fin a ello, en 1338 tuvo lugar la declaración de Rhens donde los siete electores acordaron crear el siguiente sistema de mayorías:

  • Cada elector votaría sólo una vez
  • Aquel candidato que obtuviese 4 o más votos sería elegido Rey de Romanos
  • Para que el Rey de Romanos fuese coronado como Emperador, se requería la aprobación del Papa de Roma.
  • Pese a que el Papa debía coronar al emperador, el acuerdo le quitó el poder de ratificar al mismo. Por lo tanto, el Papa no podía negarse si el candidato carecía de su agrado. Esto es un claro avance para desligar al papado del proceso y convertirlo en una especie de figura simbólica.
Príncipes electores del sacro imperio romano germánico
Representación de los 7 príncipes electores. Fecha aproximada: 1340, muy próxima a la declaración de Rhens. De izquierda a derecha: Colonia, Maguncia, Tréveris, Palatinado, Sajonia, Brandemburgo y Bohemia.

LOS 7 PRINCIPES ELECTORES

Tras la declaración de Rhens, debemos dar un salto a un documento capital en relación con los electores. Hablamos de la conocida como Bula de Oro de 1356. Consistía en un conjunto de normas que regulaban con detalle el proceso completo de elección del rey de Romanos. De este modo, se dio a la institución imperial su forma definitiva, atribuyendo la elección del rey a los príncipes electores.

La bula fijaba Fráncfort como el lugar de la elección y establecía los siguientes siete príncipes electores (Kurfürsten):

3 electores espirituales o religiosos.

  • Arzobispo de Maguncia, Gran Canciller Imperial de Alemania
  • Arzobispo de Tréveris, Gran Canciller en la Galia y Arlés
  • Arzobispo de Colonia, Gran Canciller en Italia

4 electores temporales.

  • Rey de Bohemia, Copero del imperio
  • El conde palatino del Rin (el palatinado), Mayordomo real del imperio.
  • El duque de Sajonia, Gran Mariscal del imperio.
  • El Margrave de Brandenburgo, Gran Chambelán del imperio

Un rápido vistazo nos hará ver que estos cargos equivalen a las cancillerías del siglo X bajo el reinado de los emperadores Otones. Pero es más, también guarda relación con las cinco grandes tribus germanas de la alta edad media, salvo por un detalle. La diferencia está en la salida de francos y suabos, al quedar sus linajes ducales extintos y la entrada de Brandemburgo. Según las crónicas, este suceso tuvo lugar en la segunda mitad del siglo XIII.

En definitiva, la Bula de oro de 1356 puso fin a todos los debates y propuestas que se venían sucediendo en el seno del imperio. Creó un marco de actuación, el cual ayudaría en la elección del emperador durante siglos. Sin duda, estamos ante un documento fundamental en la historia del Sacro Imperio.

Escudo del Sacro Imperio con los príncipes electores alrededor. De izquierda a derecha alrededor del escudo central: Colonia, Bohemia, Brandemburgo, Sajonia, el Palatinado, Tréveris y Maguncia.

LOS OTROS PRÍNCIPES DE ELECTORES

¿Hubo cambios en el número de electores o siempre fueron siete? Afirmativo. Hagamos un repaso por ellos.

El sistema de siete electores fijado en la Bula de oro duraría como tal hasta 1621. En este momento, el elector del Palatinado sería suspendido en el marco de la guerra de los 30 años, quedando de forma temporal 6 electores. Un par de años después, los derechos de elección dejados por el electorado palatino serían entregados al Duque de Baviera, volviendo a siete.

Tras la paz de Westfalia de 1648, el conde palatino del Rin quedaría restituido como elector. En lugar de recuperar sus derechos anteriores, se crearía un nuevo un nuevo puesto, el de Gran Tesorero. Quiero recalcar que su anterior cargo, el de Mayordomo real, seguiría en manos del Duque de Baviera. Así tenemos ocho electores, cifra que se incrementaría a 9 en 1692 con la elevación a elector del Duque de Brunswick-Luneburgo (electorado de Hannover).

Siguiendo, entre 1706 y 1714 los electores de Baviera y Colonia estuvieron suspendidos en el marco de la guerra de sucesión española. El siguiente cambio lo encontramos en 1777, cuando se redujeron a 8 electores al heredar el elector palatino los derechos de Baviera.

En 1801, por el tratado de Lunéville entre la Francia revolucionaria y el Sacro Imperio, desaparecerían los electores de Colonia y Tréveris. También, el elector de Maguncia sería movido a Ratisbona. La respuesta del Sacro Imperio fue la reorganización del sistema y la creación en 1803 de 4 nuevos electores. Tenemos así al Duque de Württemberg, el Margrave de Baden, el Landgrave de Hesse-Kassel y el Duque de Salzburgo, siendo este último sustituido por el Gran Ducado de Wurzburgo dos años después. Pero este nuevo sistema de 10 electores jamás participaría en una elección, ya que el sacro imperio fue abolido en 1806 por la Francia Napoleónica.

LOS DEBERES DE LOS ELECTORES

Antes de cerrar el apartado de los electores, hablemos de sus deberes principales:

  • Debían elegir al Rey de Romanos que luego sería el emperador y establecer con él la capitulación electoral. Ésta era una especie de contrato entre los príncipes y el rey, concediendo el monarca derechos y poderes a los electores y otros príncipes.
  • Ocupar una de las cancillerías (las que mencioné antes).
  • Proponer nueva legislación y ser consultado por el emperador en asuntos relativos al imperio.

A cambio, los electores gozaban de una serie de privilegios que no tenían otros integrantes del imperio. Privilegios como prioridad en la toma de decisiones, mayor poder político, mayor autonomía administrativa y legal e importantes ventajas económicas y comerciales. Como os podéis imaginar, esto daba a los electores un poder importante.  Y los candidatos a emperador, sabían que tenían que ganarse su favor si querían ser elegidos. Surgiría así un negocio de regalías, sobornos y compra de votos. Nada nuevo bajo el sol.

Representación e Germania con los símbolos de los electores del Sacro Imperio
Representación de Germania con los escudos de los Príncipes Electores.

¿CÓMO SE LLEVABA A CABO LA ELECCIÓN?

En la inmensa mayoría de casos, el proceso de elección tenía lugar tras la muerte del emperador. Es cierto que hubo casos donde votó a un sucesor mientras el emperador seguía vivo, pero me voy a ceñir al procedimiento general.

Cuando fallecía un emperador y antes de que pasase un mes del suceso, el arzobispo de Maguncia o el de Tréveris debía convocar a los electores. La convocatoria debía tener lugar en un periodo de tiempo no superior a tres meses del aviso.

¿Quién se ocupaba del poder durante este periodo de interregno? La responsabilidad recaía en dos vicarios imperiales, los cuales gozaban de forma temporal de ciertos poderes especiales. Uno de los vicarios era el elector de Sajonia, cubriendo los territorios donde imperaba la ley sajona: Sajonia, Westfalia, Hanover y el norte de Alemania. El otro era el elector Palatino o del palatinado, cubriendo el resto del imperio (Franconia, Suabia, los territorios del Rin y el sur de Alemania).

Según la bula de oro, la reunión de electores debía tener lugar en Frankfurt, algo que no siempre ocurrió. Hubo también encuentros en otras ciudades como Colonia, Ratisbona y Augsburgo (aunque cada vez que esto ocurría, Frankfurt protestaba).

El Gran Mariscal, el elector de Sajonia, era el responsable de la logística y protección de los electores y su séquito durante todo el proceso de elección.

Una vez llegado el día de la votación, el elector podía votar de tres formas distintas.

  • Apareciendo en persona.
  • Dando poderes a otro elector para que votase en su lugar.
  • Enviando un embajador que lo representase y votase por él (algo muy común).

Se personase quien se personase, sus credenciales debían ser chequeadas por el arzobispo elector de Maguncia, quien presidía la reunión y las deliberaciones. Las discusiones incluían algo tan importante como la redacción de la capitulación electoral, un contrato entre el emperador y el imperio.

Al llegar el momento de la votación, los electores se trasladaban a caballo del ayuntamiento a la catedral. En una capilla preparada para tal fin, juraban elegir al hombre más digno y aceptar el resultado de la mayoría. Entonces el elector de Maguncia recogía los votos comenzando con el de Tréveris y siendo los dos últimos el de Sajonia y el suyo. Aquel candidato que obtuviese una mayoría simple, el arzobispo de Maguncia le preguntaba a él o a su enviado si aceptaba la capitulación electoral. En caso afirmativo, prestaba juramento y era proclamado en la misma catedral Rey de Romanos.

Ilustración del emperador del sacro imperio y algunos estados
Representación del emperador, electores y algunos miembros del Sacro Imperio.

CURIOSIDADES DE LA VOTACIÓN DE LOS PRÍNCIPES ELECTORES

En el caso de que el candidato elegido no estuviera presente, no ejercería el poder imperial hasta que jurase la capitulación electoral. Mientras tanto, el poder seguía en manos de los vicarios imperiales. Así que nada de escaquearse.

Un príncipe elector podía votar a quien quisiera, lo que lleva a la pregunta ¿Podía votarse a sí mismo? La respuesta es afirmativa como por ejemplo ocurrió con el rey de Bohemia. Pero a la hora de la verdad, primaban los intereses políticos y económicos y las consideraciones dinásticas.

Respecto a la coronación como Rey de Romanos en Alemania, la Bula de Oro prescribía que la misma debía ocurrir en Aquisgrán. Este hecho no se cumplió en varias ocasiones, teniendo la coronación lugar en la misma ciudad donde los electores votaban al candidato.

Y un último detalle. Como mencioné, un Rey de Romanos no se convertía en emperador hasta que fuese coronado por el Papa de Roma. ¿Fue esto siempre así? Negativo.

La declaración de Rhens de 1338 quitó el poder de ratificación al papado, pero los Habsburgo irían más allá. El papa Julio II autorizó a Maximiliano I en 1508 a utilizar el título de emperador sin haber sido coronado. Sus sucesores, utilizando esto como pretexto, señalaron que la coronación papal dejaba de ser necesaria. Por lo tanto, la elección de Rey de Romanos implicaba la elección de emperador del Sacro Imperio. El primer emperador en aplicar esto fue Carlos I (Carlos V en España).

PODCAST SOBRE EL SACRO IMPERIO Y CARLOS V

Si os ha interesado el tema tratado en la presente entrada, os dejo un link a un podcast donde desarrollé más el tema. En el mismo se tocaron diversos temas del Sacro Imperio y se centró en la elección de Carlos I como emperador. No os lo perdáis.

BIBLIOGRAFÍA

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