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LA TROMPETA DE JERICÓ

Libertad de expresión

VALIOSA E INDEFENSA

Libertad de expresión

Esta semana os traigo una pequeña reflexión consecuencia de una conversación que tuve con un conocido, la cual giró en torno a lo que conocemos como libertad de expresión, algo muy valioso pero no entendido en su amplio concepto. Y con el fin de mostrar esta disyuntiva, os dejo mi reflexión.

¿QUÉ ES LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN?

El diccionario de la Real Academia de la Lengua española, define la libertad de expresión como “Derecho a manifestar y difundir libremente ideas, opiniones o informaciones.” A esta definición se le puede añadir que “Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas, ya sea oralmente, por escrito, o a través de las nuevas tecnologías de la información, el cual no puede estar sujeto a censura previa sino a responsabilidades ulteriores expresamente fijadas por la ley.”

De la anterior definición y su comentario añadido, podemos extraer que la libertad de expresión tiene una capital importancia en las sociedades desarrolladas. Y es algo que permite a las personas interactuar sin cortapisas e incluso mostrar el rechazo ante abusos de poder e injusticias.

Libertad expresion
Caricatura sobre la libertad de expresión

Cualquiera que tenga dos dedos de frente, sabe que la libertad de expresión es algo necesario y que debería estar protegido. Pero lamentablemente, en la actualidad el término no está exento de problemas. Primero, creo que ha sido idealizado hasta el punto de no comprenderse. Es muy común escudarse en él sin llegar a pensar si lo estamos usando con fines éticos o si simplemente se trata de una excusa para intentar justificar lo que por otros medios no podríamos.

Y segundo y he aquí un enorme problema, es que no entendemos o caemos en la cuenta de que como bien valioso que es, requiere una protección. Y  esto requiere responsabilidad por parte de todos, defendiéndola cuando se vea atacada. Pero estos dos vocablos brillan en más de una ocasión por su ausencia.

De todo lo que se podría tratar de este término, me gustaría centrarme en hacer una crítica a los problemas particulares asociados al mismo en un ambiente democrático, pues asumimos que en regímenes autocráticos la misma no se puede desarrollar.

¿IDEALIZADO?

Como con tantos aspectos de la vida, el ser humano tiende a idealizar diversos términos y darle un valor casi divino. Pero esto no quita que sea maltratado a diestro y siniestro.

Un ejemplo muy curioso en el panorama español lo tenemos con las constitución de 1978, a la cual los políticos aluden constantemente, a pesar de que ésta sea continuamente maltratada por los mismos políticos que tanto hablan de ella.

Y con la libertad de expresión ocurre igual. Si preguntas a cualquier persona por ella, es muy probable que te diga que es un bien valioso, que se debe garantizar y que ha de estar presente para que una democracia sea sana. Pero luego vemos unos comportamientos particulares en torno a ella. En determinadas situaciones, he sido testigo de personas que han puesto el grito del cielo señalando que se estaba coartando su libertad de expresión por limitarles el hablar. Curiosamente, estos mismos individuos han hecho lo mismo a la inversa, negando este derecho a expresarse con las excusas más simples y banales.

¿Cuándo es libertad de expresión y cuándo no? Esto me lleva al siguiente apartado.

LIBERTADES DE EXPRESIÓN

Sí, libertades. Y es que no es difícil observar que individuos o no comprenden o no terminan de entender la extensión del término. Con libertad, ¿entendemos que se puede expresar cualquier cosa o hay límites? Y esto es capital pues es el origen de muchas disputas.

Es lógico pensar que una primera barrera sea la ley. Imaginad un caso donde una persona señalase que usa su derecho de libertad de expresión para amenazar o injuriar a otra. Un purista, podría señalar que se está limitando esta libertad, pero gracias a Dios que existe esta limitación o casi cualquier crimen verbal o físico quedaría “justificado” bajo este paraguas. Así que una ley clara y ecuánime es una limitación más que razonable a la hora de limitar la libertad de expresión.

Libertad expresión
“Estoy totalmente a favor de la libertad de expresión… salvo que lo encuentre ofensivo personalmente”

Pero, y he de nuevo aquí  la política, tenemos una frontera variable en cuanto a la libertad de expresión. En nombre de ella, y bajo determinadas ideologías, se han dicho las burradas más extravagantes, utilizándola como arma si alguien se atrevía a criticar estas palabras. En cambio, otras ideologías (y os aseguro que incluyo a ambos espectros políticos), han sufrido continuos ataques no dejando que se expresasen, creando incluso campañas de difamación para silenciar políticamente a las mismas. Y muchos “estaréis pensando, claro, pero es que detrás de esto hay una serie de intereses.

Y yo digo, ¿debe quedar entonces la libertad de expresión relegada a estos intereses? ¿Debe de ser usada por ellos? ¿Debemos estar hablando de diferentes libertades de expresión según el momento y el interés? No sé, esto da que pensar y os dejo una frase de Eduardo Galeano para acompañar estas preguntas:

“A veces se confunde la libertad de expresión con la libertad de presión; o se le reduce a la voluntad de grupos de empresarios que deciden qué noticias existen y qué noticias no existen.”

Libertad de presión, excelente término camuflado detrás de la de expresión para manejarla a su antojo…

RESPONSABILIDAD

Entramos en quizás el aspecto más importante y que lamentablemente no siempre queda asociado a la libertad de expresión; La responsabilidad. Con esta palabra, pese a ser quizás demasiado genérica, un servidor apunta directamente al corazón del término.

Viñeta sobre la censuraY es que uno de los principales problemas de esta libertad es que el público en general no entiende que como bien valioso, también requiere una dosis de responsabilidad. Y esta responsabilidad queda demostrada en que ha de ser cuidada, para que siga existiendo y siga gozando de una calidad y salud lo suficientemente alta para que tenga sentido.

Ser responsable consiste en no utilizarla para justificar cualquier cosa, como barrera para tapar hechos pocos éticos o como instrumento partidista.

Pero ojo, esto no significa que no debamos decir nada. Sino básicamente que no se trata de un cheque en blanco donde podemos poner la cantidad que sea y utilizarlo sin ningún tipo de consecuencia. Y pensar en las consecuencias es un aspecto que asociado a la responsabilidad puede de nuevo ser muy interesante. Recordad que somos esclavos de lo que decimos y hacemos, y aunque todos tenemos el derecho a equivocarnos, una actitud responsable a la hora de expresarnos siempre es algo muy positivo.

PELIGROS Y RIESGOS

CensuraNo hay que ser muy inteligente para darse cuenta de que el riesgo principal es que al dañarla, ésta pierda su valor y acabe siendo un término vacío. Es más, aunque no nos demos cuenta, todo lo que rodea a ella ha provocado que hoy en día no tengamos una libertad total para expresarnos, pues existen muchas limitaciones resultado de actitudes poco sanas.

Lógicamente, el poder, entendido como un grupo de intereses no siempre limpios, no querrá que haya una libertad total, y se encargará de politizar y relativizar el término a su antojo. Y nosotros, si no reflexionamos esto, podemos ir detrás como borregos y facilitarles el trabajo.

Así que el riesgo lo tenemos en la degeneración del concepto, la cual llevará si no a su extinción, sí aun daño que posiblemente sea irreversible. ¿Vamos a permitirlo?

“La libertad de expresión no vale nada sin la libertad de pensamiento.” (José Luis Sampedro)

CONCLUSIÓN

Tras todo lo expuesto, soy de la opinión de que la libertad de expresión es tan valiosa como compleja, siendo muy difícil establecer unos valores fijos que funcionen en todas las situaciones.

Por lo tanto, digamos que sería sensato aplicar sobre ella un principio de sentido común adornado de una dosis de responsabilidad y bajo un paraguas de una ley ecuánime. Sólo así, nos aseguraremos que el término siga gozando de salud y podamos seguir disfrutando de él muchos años.

Lamentablemente, un servidor no es muy optimista en cuanto a esto, pero si cada uno hacemos un esfuerzo, al menos podremos causar un efecto positivo en nuestro entorno, y con él mejorar nuestra sociedad.

BIBLIOGRAFÍA

Aunque el texto que acabáis de leer es una reflexión, sí que he mirado algo de información en los siguientes enlaces.

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