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LA TROMPETA DE JERICÓ

Animales al frente; Los otros soldados de la Primera Guerra Mundial

ANIMALES SOLDADO: STUBBY, JACKIE Y TIRPITZ

Índice

    Foto portada entrada Animales al frente, sobre animales en la primera guerra mundial

    Sí, no habéis leído mal. Durante la encarnizada lucha que sumió a Europa en la desolación, hubo tiempo para fenómenos curiosos. Y aunque tendemos a centrar los hechos en los seres humanos, los animales también lucharon en la primera guerra mundial. Y del mismo modo, sufrieron el mismo destino. Hoy hablaremos del perro Stubby, el babuino Jackie y el cerdo Tirpitz.

    En una Europa con unas comunicaciones aún no del todo desarrolladas, los animales de carga jugaron un papel esencial. Transportaron por ejemplo mercancías, soldados, artillería, mensajes… Hicieron labores de vigilancia, detección de gases y actuaron como reclamo para recaudar fondos para la guerra. Demasiado trabajo para tan poco reconocimiento. Como contraposición a esta injusticia, os traigo casos llamativos de animales que llegaron incluso a ser condecorados durante el conflicto.

    STUBBY, EL PERRO QUE LLEGÓ A SARGENTO

    Sargento Stubby, un perró que luchó en la primera guerra mundial

    El perro es considerado por antonomasia como el mejor amigo del hombre. Y en este caso lo fue de soldados. Nacido alrededor de 1917, os presento al can supuestamente más condecorado de la primera guerra mundial.  Su nombre, Stubby, dicen es una combinación de stubborn (terco) y la propia palabra stubby (corto y ancho), por ser así su figura. Luego entenderéis la terquedad de este Bull Terrier no puro.

    En 1917, unos soldados lo encontraron vagando sólo por el campus de la universidad de Yale en el estado de Connecticut (EEUU). Lo llevaron a su unidad y pronto se ganó el cariño de la tropa, siendo adoptado como mascota de la 102 división. Cuando estos soldados debieron partir a Europa a derramar su sangre, uno de ellos escondió a Stubby en el barco, ocurriendo una anécdota graciosa. Cuando el oficial al mando lo descubrió, el perro lo saludó tal y como había sido adiestrado, algo sin duda gracioso. Al ver el militar que estaba adiestrado y el cariño que tenía entre sus soldados, permitió que siguiese a bordo. Era el inicio de una carrera militar tan excéntrica como llamativa.

    Una foto de Stubby con el militar estadounidense J.J. Pershing
    Stubby con J.J. Pershing, comandante en jefe de las tropas estadounidenses en Europa en la primera guerra mundial

    Stubby hizo su estreno en 1918 en Francia, llegando en total a luchar durante 18 meses en 17 batallas. Pero la guerra no es un juego y sufrió las consecuencias de la misma. Estuvo convaleciente por inhalación de gas mostaza y sufrió heridas de metralla en sus patas y lomo, pero tras recuperarse seguía queriendo volver a luchar en el frente. El frenesí del momento parece que le gustaba y le hacía no desistir (de ahí lo de terco).

    Entre sus hazañas, destaca el haber levantado la moral de los soldados en el hospital de campaña (donde él también estuvo recuperándose de sus heridas). Por su lesión con el gas, aprendió a avisarlos de su presencia para que se protegiesen y salía a tierra de nadie para buscar a los heridos. Se cuenta también que descubrió a un espía alemán por su distinto olor (hecho que provocó que valorasen su ascenso a sargento).

    Su reconocimiento fue tal, que hasta unas mujeres le cosieron un chaleco para que pudiese llevar las condecoraciones ganadas.

    Pero la guerra acabó y Stubby tuvo que regresar a EEUU, donde fue recibido como un héroe. Participó en desfiles, conoció a varios presidentes y se convirtió en la mascota de un equipo de fútbol americano.

    A su muerte en 1926, era una leyenda. Fue disecado y recibió multitud de homenajes y obituarios. Gran reconocimiento a un perro al que le atribuyen el haber salvado decenas de vidas por sus avisos.

    Tumba del Sargento Stubby

    UN BABUINO EN EL FRENTE

    Jackie y su inseparable amigo Albert Marr
    Jackie y su inseparable amigo Albert Marr

    Os presento a Jackie, un babuino nacido en Sudáfrica que al igual que Stubby llegó a ser la mascota de una unidad militar. Quién podría haberlo predicho en sus orígenes, pues sus primeros años los pasó como mascota en una granja en Pretoria.

    Pero su situación iba a cambiar en 1915, con la llamada al frente de uno de los varones de la familia, Albert Marr. Éste decidió llevarse el babuino para que le hiciese compañía en su día a día. El ejércio aceptó su petición y pronto los oficiales de la unidad se dieron cuenta del acierto de esta decisión. Albert se había encargado de darle una educación al animal, lo que provocó no pocos momentos curiosos en la tropa.

    Jackie vestía uniforme militar, le encendía los cigarros o la pipa a los compañeros y se cuadraba saludando al paso de un oficial. Pero por si no fuese poco, usaba correctamente el cuchillo y el tenedor en la mesa todo con educación y decoro. Por estos comportamientos lo consideradon como uno más.

    Jackie poniéndose la botas con educación
    Jackie «poniéndose la botas» con educación

    Pero lo que le hizo ganarse el cariño definitivo de la tropa fue consecuencia de una batalla. Cuando Albert recibió un disparo en el hombro, Jackie se quedó junto a él lamiéndole la herida y confortándolo pese al caos del momento. Al llegar los sanitarios, se quedaron sorprendidos por la escena y le dieron difusión. Nuestro babuino saltó a la fama y sus compañeros lo trataron con honor.

    Cabe preguntarse, ¿qué aportó Jackie a la división? Entretenimiento en los momentos más aburridos y dar la voz de alarma en incursiones enemigas por sorpresa. Esto último gracias a su excelente visión nocturna y oído fino.

    Jackie de maniobras
    Jackie de maniobras

    Pero la guerra no es un juego y Jackie sufrió la amputación de una pierna debido a la metralla. La lucha se acababa para él tras tres años de servicio por el Mediterráneo y Francia. Junto a su querido Albert lo retiraron del frente, regresando a Sudáfrica. Una vez allí, Jackie recibió varias condecoraciones y un importante reconocimiento social hasta su muerte en 1921.

    Contribuyó a mantener alta la moral de la tropa en las trincheras y fue un buen camarada a pesar de ser un babuino. Otro ejemplo de la enorme valía de los animales y del cariño que se les puede llegar a albergar.

    UN CERDO ALEMÁN, UNA CRUZ DE HIERRO Y UN BARCO BRITÁNICO

    El último caso elegido es también llamativo a su manera. En este caso su fama no vino por luchar en el frente sino que fue un elemento propagandístico utilizado contra los alemanes.

    Tirpitz, uno más de la tripulación
    Tirpitz, uno más de la tripulación

    Situemos los hechos. Durante la primera guerra mundial, hubo un auge de las conservas en lata para alimentar a los soldados. El ejército alemán, parece que no fiándose del todo, era común que llevase a bordo animales vivos para comérselos a posteriori.

    Nuestro protagonista iba embarcado en el SMS Dresden alemán, el cual tuvo su radio de acción alrededor de Sudamérica.  Aunque pudo escapar tras la desastrosa batalla de las islas Falklands a finales de 1914, pronto lo localizarían en las costa chilena. La tripulación, para evitar la captura del navío, lo dinamitó. Las explosiones y el ruido provocaron que un cerdo aterrorizado saltase por la borda y nadando se dirigiese hacia el HMS Glasgow, donde fue recogido.

    Con el fin de denostar a los alemanes, los británicos escogieron un nombre que permitía un curioso nombre de palabras: Tirpitz,o Tir-pig (pig es cerdo en inglés). Por si alguien lo desconoce, Alfred Von Tirpitz era el secretario naval de la armada imperial alemana durante el conflicto. La mofa es ostensible pero no acabó ahí. Al ser el cerdo el último en abandonar el navío (incluso después del capitán), los británicos lo condecoraron por su valentía.  ¿Cuál condecoración? Para mayor insulto a sus enemigos, con la cruz de hierro alemana.

    Los dos Tirpitz de la primera guerra mundial. Algunos aseguran que el parecido es más que razonable
    Los dos Tirpitz de la primera guerra mundial. Algunos aseguran que el parecido es más que razonable

    Aunque se dieron cuenta de que Tirpitz era una hembra, recibió tratamiento de macho durante su estancia en la embarcación. Estancia que se prolongó durante un año hasta que lo transfirieron a una granja en Portsmouth.

    Durante el resto de la guerra sus apariciones no fueron muy importantes salvo algunos reconocimientos y artículos en periódicos.  Ocasionalmente lo usaron como símbolo en campañas de recogida de dinero, como por ejemplo para la cruz roja a finales de la contienda.

    Ya al final de sus días fue comprado por el Duque de Portland, quien donó su cabeza disecada tras su muerte al Imperial War Museum.

    Otro ejemplo más de cómo un animal por su simple presencia puede tener efectos propagandísticos, en este caso como mofa contra los alemanes.

    Si te ha gustado la entrada, os dejo con otras entradas sobre la primera guerra mundial

    BIBLIOGRAFÍA:

    Existen más casos de los aquí tratados y os invito a que los busquéis, aunque os dejo un link para ello.

    Otros ejemplos:

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    Comentarios (2)

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    Es curiosa la pelicula de «Stubby, un héroe americano». Pura propaganda americana antialemana para niños. En la pelicula los «malos» son los alemanes, sin rostro tras la calavérica mascara antigas, sin humanidad, cobardes y malignos por utilizar armas quimicas contra sus enemigos armados (incluidos civiles). Que rapido se olvidan los vecedores de la guerra de quién fué el primero en utilizarlas (Franceses).Lo del perro y sus medallas es lo de menos. Ya sabemos como son los americanos de fantasiosos hasta el delirio. Si ellos dicen que su abuelo les aseguró que en tal o cual silla se sentó Billy El niño o el general Custer, es suficiente para darle crédito, afirmar la veracidad de tal acto y considerarlo un articulo de colección muy valioso. ¡Recordad el Maine!, ¡Recordad Pearl Harbour!, ¡Saddan Hussein tiene armas de destrucción masiva! dirian. Un pueblo lleno de mentiras, exageraciones y pústulas

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